CINEFORUM: EL CONSENTIMIENTO


JUEVES 15 DE ENERO – 18h – EDIFICIO DEL RECTORADO UMA

(Avenida Cervantes 2, Paseo del Parque, junto al Ayuntamiento)

ENTRADA LIBRE HASTA COMPLETAR AFORO

Hablar de consentimiento en las relaciones sexuales no es hablar solo de sexo. Es hablar de poder, de lenguaje, de silencios y de zonas grises. Durante décadas, la cultura —incluido el cine— ha representado el deseo desde una lógica muchas veces masculina, donde la insistencia, la ambigüedad o incluso la presión eran narradas como parte del juego de la seducción. Hoy esa mirada se cuestiona, no desde el puritanismo, sino desde la necesidad de establecer límites claros en un terreno profundamente íntimo.

El consentimiento no es un contrato firmado ni una fórmula rígida. Es algo vivo, que puede cambiar, retirarse, replantearse. Requiere atención, escucha y responsabilidad. No basta con la ausencia de un “no”; es necesaria la presencia de un “sí” claro, consciente y libre. En este punto surgen las preguntas incómodas: ¿qué ocurre cuando las percepciones de dos personas no coinciden?, ¿qué valor tiene la memoria emocional frente a los hechos?, ¿cómo se juzga una situación donde no hay violencia explícita, pero sí desequilibrio?

Estas cuestiones atraviesan nuestra sociedad y también nuestras leyes, nuestras conversaciones privadas y nuestros miedos. El consentimiento se ha convertido en una palabra central de nuestro tiempo porque señala una frontera: la que separa el deseo compartido del abuso, la libertad del daño. Y pocas herramientas son tan potentes como el cine para explorar esa frontera sin simplificarla.

La película: El acusado

El acusado es una película que rehúye el trazo grueso. Desde el primer momento queda claro que no estamos ante un thriller judicial al uso ni ante un alegato moral cerrado. La película se construye desde la contención, desde la observación paciente de los hechos y, sobre todo, de las percepciones.

A nivel de realización, el film apuesta por una puesta en escena sobria, casi fría, que refuerza su discurso. No hay música subrayando emociones ni movimientos de cámara innecesarios. La cámara observa, escucha y espera. Esa decisión técnica es fundamental: evita manipular al espectador y le obliga a posicionarse por sí mismo.

El montaje es otro de los grandes aciertos. La narración avanza alternando tiempos, miradas y testimonios, fragmentando la verdad en piezas que nunca terminan de encajar del todo. Cada declaración añade información, pero también genera nuevas dudas. El ritmo es pausado, deliberadamente incómodo, como si la película se negara a avanzar más rápido de lo que nuestra conciencia puede asimilar.

La dirección de actores es precisa y contenida. No hay grandes explosiones emocionales, sino gestos mínimos, silencios prolongados y miradas que dicen más que los diálogos. En ese terreno, El acusado resulta especialmente perturbadora: porque muestra cómo una situación aparentemente banal puede convertirse en una herida profunda cuando no existe una comprensión compartida de los límites.

Más que responder a la pregunta de si hubo o no consentimiento, la película nos enfrenta a otra más inquietante: ¿qué ocurre cuando nadie cree haber hecho daño, pero el daño existe?

El director: Yvan Attal

La solidez de El acusado no se entiende sin la trayectoria de Yvan Attal. Actor y director con una amplia experiencia dentro del cine francés, Attal ha sabido construir una carrera marcada por la inteligencia narrativa y la capacidad para abordar temas complejos sin caer en la complacencia.

Su conocimiento del oficio se percibe en cada decisión. Attal sabe cuándo retirar la cámara, cuándo dejar respirar una escena y cuándo no intervenir. Esa madurez solo la da el tiempo y la experiencia. Aquí no hay voluntad de exhibición autoral, sino respeto absoluto por el material que se está contando.

Attal pertenece a una generación de cineastas que entienden el cine como un espacio de reflexión moral, no como un púlpito. Su valía reside precisamente en eso: en no dictar sentencia, en no tranquilizar al espectador con respuestas cómodas. Como director, asume el riesgo de incomodar, algo cada vez menos frecuente.

Además, resulta especialmente significativo que sea un cineasta hombre quien aborde el tema del consentimiento desde esta honestidad. Attal no se coloca en una posición defensiva ni justificadora, sino que interroga la masculinidad, sus automatismos y sus cegueras históricas. Lo hace sin estridencias, desde la observación y el respeto, lo que convierte la película en una herramienta de debate especialmente valiosa.


El acusado no es una película cómoda, ni lo pretende. Es una obra que invita al debate, a la duda y a la conversación colectiva. Precisamente por eso es una elección idónea para un cinefórum: porque no ofrece respuestas cerradas, sino preguntas necesarias. Y porque hablar de consentimiento hoy no es una moda, sino una urgencia ética. En el debate de hoy contamos con Ana Belen Espejo Martinez , licenciada en Medicina, cooperante internacional y asesora técnica externa en la oficina del defensor del pueblo y Nomberto Rizo actor y cantante con amplia experiecia profesional.

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"He vivido la época en que se temió que el cine fuera desplazado por la televisión, pero yo no he compartido ese miedo porque sé que la radio y los discos no pueden destruir la ópera. La televisión no puede acabar con el cine porque la gente quiere estar allí, quieren ser los primeros, quieren oír las risas de otras personas". Billy Wilder

“Ahora que el Box Office se ha ido a la mierda, que las pelis son perecederas y acaban alojadas en un vídeoclub virtual cogiendo polvo…solo me importan las pelis que quedan en la memoria. Que cuáles son esas ? No serán más de 25 al año. El resto es un esfuerzo ímprobo e inútil. Se estrenan más de 8000 largos en el mundo al año. De ellos 500 son reseñables, 200 responden a la consideración de evento y de ahí 50 pueden atravesar el túnel del tiempo …25 es más que razonable no ? Otra cosa es que los gustos personales discriminen cinematográfias y géneros. El patrimonio universal del Cine está más accesible que nunca a partir del esfuerzo de los Festivales y plataformas especializadas. Solo que es la curiosidad que permite avanzar en esa exploración. De la misma forma que la digitalización permitió descubrir en la música,incunables...Además la novedad ha perdido valor con la devaluación injusta del periodismo cultural como herramienta que añade valor a la obra. …hasta aquí mi chapa reflexiva de hoy, sobre ver cine en tiempos de muchas películas …entre toma y toma vuelvo al set. Ah por último …desde que el cine es cine se han rodado ya más de UN MILLÓN DE PELÍCULAS …en españa la calidad de vida nos lleva a vivir unos 29.000 días …elegís bien que hay mucho mucho Cine Bueno que NUNCA VEREMOS” Enrique Lavigne