Martes 11 de Noviembre 18H Edificio Rectorado
1. El humor como herramienta vital
El humor no es solo una forma de entretenimiento: es una forma de resistencia, un modo de afrontar la realidad sin sucumbir a ella. Desde los primeros filósofos, que lo veían como válvula de escape frente a la tragedia, hasta los psicólogos contemporáneos que lo estudian como factor protector de la salud mental, el humor ha demostrado ser una herramienta imprescindible para vivir con lucidez.
En un mundo cada vez más saturado de tensiones, la risa nos devuelve una cierta distancia crítica, nos permite vernos desde fuera, relativizar los problemas y, en definitiva, humanizarnos. No se trata de reír por evasión, sino de reír para comprender mejor. En el humor hay inteligencia, memoria y una dosis de ternura hacia las contradicciones humanas.
El humor —cuando es inteligente— desmonta los discursos del poder, desnuda la hipocresía y nos reconcilia con la imperfección. Y quizá por eso, en tiempos de crispación, reír se convierte en un acto de valentía. Los grandes humoristas no son los que hacen olvidar la realidad, sino los que la iluminan desde otro ángulo.

2. “Tiempo después”: sátira y melancolía en el fin del mundo
La película elegida para este cinefórum, “Tiempo después” (2018), escrita y dirigida por José Luis Cuerda, es precisamente una celebración del humor como pensamiento crítico. Ambientada en un futuro absurdo donde toda la humanidad vive concentrada en un edificio —mientras los pobres malviven fuera de sus muros—, la película funciona como una fábula sobre el poder, la desigualdad y la burocracia, narrada con el inconfundible tono surrealista de su autor.
En ese universo disparatado, los personajes se mueven entre el esperpento y la ternura: funcionarios inútiles, religiosos despistados, soldados sin propósito… Todos ellos conforman una sociedad absurda que refleja la nuestra, en clave de humor. “Tiempo después” es heredera directa del espíritu de Amanece que no es poco, pero con una mirada más nostálgica, como si Cuerda hubiera querido despedirse del mundo con una carcajada lúcida.
El reparto coral —con nombres como Roberto Álamo, Blanca Suárez, Miguel Rellán o Manolo Solo— da vida a ese microcosmos de locura organizada donde cada frase encierra una crítica al sistema, al ego y a la condición humana. Detrás del absurdo se esconde una profunda melancolía: la risa de Cuerda siempre tuvo un fondo filosófico, una conciencia de lo efímero.
3. José Luis Cuerda: el humorista metafísico
Hablar de José Luis Cuerda es hablar de un cineasta inclasificable, capaz de transitar entre la comedia surrealista y el drama poético sin perder coherencia. Su cine ha construido un género propio: el “realismo mágico manchego”, donde la lógica se rompe para dejar paso a una verdad más honda.
En Amanece que no es poco, Así en el cielo como en la tierra y Tiempo después, Cuerda exploró una España eterna y absurda, donde lo divino y lo humano se confunden entre guardias civiles filosóficos y campesinos que recitan teología.
Pero más allá del humor, su obra plantea una pregunta constante: ¿qué hacemos aquí?. Cuerda no se reía de la vida, sino desde la vida; con compasión, con ironía y con una lucidez que hoy echamos en falta.
“Tiempo después”, su testamento cinematográfico, condensa todo su universo: la palabra como refugio, la risa como resistencia y la imaginación como acto político.
El humor, en manos de Cuerda, no es una evasión sino un modo de pensar el mundo. Por eso este cinefórum no es solo un homenaje al cine cómico, sino a una forma de mirar la realidad desde la inteligencia, la risa y la esperanza. Porque —como decía el propio Cuerda— “el humor es la distancia más corta entre dos personas”.












