JUEVES 23 DE OCTUBRE. 17:00H.
(Centro de exposiciones – Benalmádena Costa)
Año: 1967 Duración: 155 min País: Francia / Italia Dirección: Jacques Tati
Estrenada en 1967, Playtime es quizá la obra más radical y depurada de Jacques Tati: una comedia casi sin argumento tradicional que convierte la ciudad moderna en un gran mecanismo escénico. Tati recupera a su personaje Monsieur Hulot, pero lo diluye en la multitud; aquí no importa tanto el héroe como el ecosistema: aeropuertos, ferias comerciales, oficinas de vidrio, restaurantes de moda, escaparates, neones. Todo parece nuevo, pulcro, funcional… y, sin embargo, extrañamente inhóspito. El humor no nace del chiste verbal sino del espacio: de cómo nos movemos —o tropezamos— dentro de él.
Tati (1907–1982), mimo y cineasta, elaboró una filmografía breve y perfeccionista basada en la observación del gesto cotidiano. En Playtime llevó su método al extremo: construyó una ciudad modernista de tamaño real —una urbe de acero, aluminio y cristal— para coreografiarla con precisión milimétrica. Su cámara, paciente y distante, rehúye el primer plano y favorece la profundidad de campo; así convierte cada plano en un pequeño teatro donde coexisten múltiples gags simultáneos que el espectador debe “descubrir”. Esta ética de la mirada exige tiempo y atención, y premia con una comicidad que irrumpe desde los bordes del encuadre.

Desde la perspectiva de cine y arquitectura, Playtime es un laboratorio. El material dominante —el vidrio— no solo define una estética, sino que altera la narrativa: reflejos que duplican personajes, transparencias que confunden interior y exterior, muros que “se ven pero no se sienten” hasta que la mano tropieza con ellos. La ciudad se vuelve un sistema de señales, flechas, superficies lisas y puertas automáticas que ordenan los flujos humanos con la frialdad de un diagrama. Tati cuestiona así la promesa de racionalidad de la modernidad: cuando la forma se impone al uso, el cuerpo busca resquicios para recuperar su agencia.
La secuencia de la oficina, con cubículos idénticos y geometrías ortogonales, funciona como una planta abierta vigilada por el sonido de tacones, timbres y tubos fluorescentes. En la feria comercial, los stands ofrecen objetos “innovadores” (una puerta silenciosa, una escoba futurista) que rozan la parodia del diseño por el diseño. Y en el restaurante Royal Garden —la cumbre del film— la inauguración fracasa a medida que el local revela sus defectos: suelo que se despega, mobiliario frágil, señalética inútil. El desastre, paradójicamente, humaniza el lugar; cuando el orden se rompe, aparece la fiesta y el espacio vuelve a ser social.

Playtime no demoniza la arquitectura moderna; la observa con ironía y ternura. Tati entiende que las formas condicionan conductas, pero también que los usuarios reprograman los edificios con su ingenio. Su puesta en escena —sin un centro único, basada en la duración y en la coexistencia de microacciones— traduce visualmente la complejidad urbana. El resultado es una comedia arquitectónica donde la crítica no se formula en discursos, sino en trayectorias, fricciones y choques suaves entre el cuerpo y la superficie. En esa fricción, la ciudad aprende a reírse de sí misma.
Playtime se proyecta dentro del ciclo Cine y Arquitectura dentro de Festival de Cine Internacional de Benalmadena gracias a los siguientes patrocinadores
Patrocinadores















